La infancia en la naturaleza nos conecta con lo que realmente somos. Aprendemos a través de la experiencia. Se da por medio de un proyecto pedagógico activo con un currículum emergente.

En el medio natural las cosas funcionan de otro modo. No hay una manera única de planear el día, sino que, cada día, cada semana depende de lo que los niños experimentan en conjunto con lo que sucede en la naturaleza. Las estaciones del año, el clima, la visita de algún animal, insecto o el florecer de alguna planta marcan el aprendizaje del niño de una forma significativa y que viene de un interés intrínseco.

La naturaleza se convierte en un escenario de referencia, la fuente de materiales y medio inspirador para un estilo de vida sostenible, mediante un acompañamiento respetuoso. “Hay un componente muy importante de juego libre y permanencia en la naturaleza con acompañamiento cercano y respetuoso por parte de los educadores”. Katia Hueso fundadora de Saltamontes, la primera escuela infantil de la naturaleza en España. El juego libre es la oportunidad de elegir a qué, dónde, con quienes y con qué desean jugar. Manteniendo el control sobre el desarrollo de la actividad y pudiendo decidir cambiarla o abandonarla en cual

quier momento. La espontaneidad y la motivación interna son sus ingredientes básicos.

El acompañamiento respetuoso de los educadores es fundamental en este estilo de aprendizaje. Respeto a los niños y a sus procesos de desarrollo acompañando desde el equilibrio entre afecto, paciencia y firmeza.